Tony Dileo ha salido de los Sixers tras más veinte años trabajando para una franquicia en la que ha ocupado prácticamente todos los cargos. Su etapa en Philadelphia fue impresionante, siendo uno de los profesionales más comprometidos que han pasado por la franquicia. Prácticamente nadie se está acordando de un profesional que se ganó el máximo respeto desde la humildad y el trabajo.
Dileo se encargó de dirigir el departamento de ojeadores, siendo pieza fundamental en el seguimiento de los jugadores más jóvenes. Su opinión siempre era valorada aunque realmente sólo decidía con las picks de segunda ronda, al menos en sus diez primeros años. Tony aconsejó en su día seleccionar al alemán Dirk Nowitzki, porque consideraba que podría ser un jugador muy especial junto a Iverson, pero Larry Brown se decidió por Larry Hughes. A base de los errores de los demás, Tony fue escalando posiciones, recibiendo mayor reconocimiento por parte de los máximos dirigentes.
En el 2003 fue nombrado como Vicepresidente y asistente del GM (Billy King). Cinco años más tarde, aceptaría bajar de los despachos para sustituir a Mo Cheeks en el banquillo, asumiendo la figura de entrenador jefe de un equipo que estaba hundido en la clasificación. Tony logró levantar a los Sixers con 32 victorias y 27 derrotas, disputando los playoffs ante Orlando Magic. Tras la eliminación de primera ronda, el propio Dileo solicitó volver a su anterior cargo, con la franquicia contratando al pésimo Eddie Jordan.
El año pasado sobre el mes de septiembre, los Sixers decidieron nombrarle como GM del equipo, ante la negativa de varios candidatos por hacerse con dicho cargo. Collins aplaudió el movimiento, teniendo como superior a una persona que estaría a su servicio. Todo un caramelo envenenado para una de las mejores personas que han pasado por Philadelphia. Durante la temporada se comió todos los marrones, especialmente el de Bynum, con guiños del entrenador hacia la mala fortuna del movimiento, perdiendo a jugadores con talento como Vucevic, Harkless e Iguodala. Dileo era el que tenía que dar explicaciones sobre el caso Bynum, dando la cara por los demás, con su reputación bajando hasta el mismo suelo. Nada se dijo sobre quién fue el que realizó la renovación del All-Star Holiday por 10 millones/año, una excelente decisión para la franquicia de la que tomó parte Tony, que llevaba en su nuevo cargo menos de dos meses.
Dileo se ha ido por la puerta de atrás, terminando contrato, sin llevarse ninguna indemnización jugosa, pero recibiendo múltiples abrazos detrás de las cámaras. Hay personas que han llorado con su marcha, y él ha hecho lo propio junto a su mujer, sabiendo que se terminaba la mejor etapa de su vida. Se ha ido un profesional que ha querido a la franquicia como pocos lo han hecho, que se ha sacrificado por ella, poniendo siempre por delante el interés de los Sixers por encima de su ego. Nada que ver con nuestro antiguo entrenador jefe, que se ha ido exigiendo una rueda de prensa, hablando de dimisión, de irse con dignidad, de su amor hacia Philadelphia y la franquicia. Todo es más fácil cuando se renuncia a un puesto de entrenador pero no a la totalidad del contrato, recibiendo cuatro millones por un cargo (asesor de Harris) totalmente vacío de funciones.
Desde aquí le deseamos lo mejor a Dileo, esperando que consiga algún cargo en otra franquicia NBA. Nos gustará más o menos lo que ha hecho aquí, pero pocos pueden poner en duda su compromiso y cariño hacia la franquicia.
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Dileo se encargó de dirigir el departamento de ojeadores, siendo pieza fundamental en el seguimiento de los jugadores más jóvenes. Su opinión siempre era valorada aunque realmente sólo decidía con las picks de segunda ronda, al menos en sus diez primeros años. Tony aconsejó en su día seleccionar al alemán Dirk Nowitzki, porque consideraba que podría ser un jugador muy especial junto a Iverson, pero Larry Brown se decidió por Larry Hughes. A base de los errores de los demás, Tony fue escalando posiciones, recibiendo mayor reconocimiento por parte de los máximos dirigentes.
En el 2003 fue nombrado como Vicepresidente y asistente del GM (Billy King). Cinco años más tarde, aceptaría bajar de los despachos para sustituir a Mo Cheeks en el banquillo, asumiendo la figura de entrenador jefe de un equipo que estaba hundido en la clasificación. Tony logró levantar a los Sixers con 32 victorias y 27 derrotas, disputando los playoffs ante Orlando Magic. Tras la eliminación de primera ronda, el propio Dileo solicitó volver a su anterior cargo, con la franquicia contratando al pésimo Eddie Jordan.
El año pasado sobre el mes de septiembre, los Sixers decidieron nombrarle como GM del equipo, ante la negativa de varios candidatos por hacerse con dicho cargo. Collins aplaudió el movimiento, teniendo como superior a una persona que estaría a su servicio. Todo un caramelo envenenado para una de las mejores personas que han pasado por Philadelphia. Durante la temporada se comió todos los marrones, especialmente el de Bynum, con guiños del entrenador hacia la mala fortuna del movimiento, perdiendo a jugadores con talento como Vucevic, Harkless e Iguodala. Dileo era el que tenía que dar explicaciones sobre el caso Bynum, dando la cara por los demás, con su reputación bajando hasta el mismo suelo. Nada se dijo sobre quién fue el que realizó la renovación del All-Star Holiday por 10 millones/año, una excelente decisión para la franquicia de la que tomó parte Tony, que llevaba en su nuevo cargo menos de dos meses.
Dileo se ha ido por la puerta de atrás, terminando contrato, sin llevarse ninguna indemnización jugosa, pero recibiendo múltiples abrazos detrás de las cámaras. Hay personas que han llorado con su marcha, y él ha hecho lo propio junto a su mujer, sabiendo que se terminaba la mejor etapa de su vida. Se ha ido un profesional que ha querido a la franquicia como pocos lo han hecho, que se ha sacrificado por ella, poniendo siempre por delante el interés de los Sixers por encima de su ego. Nada que ver con nuestro antiguo entrenador jefe, que se ha ido exigiendo una rueda de prensa, hablando de dimisión, de irse con dignidad, de su amor hacia Philadelphia y la franquicia. Todo es más fácil cuando se renuncia a un puesto de entrenador pero no a la totalidad del contrato, recibiendo cuatro millones por un cargo (asesor de Harris) totalmente vacío de funciones.
Desde aquí le deseamos lo mejor a Dileo, esperando que consiga algún cargo en otra franquicia NBA. Nos gustará más o menos lo que ha hecho aquí, pero pocos pueden poner en duda su compromiso y cariño hacia la franquicia.







